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Photography by Ernesto Bazan
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Grupo Olè

Mi primer taller “privado” aquí en Cuba no podía haber sido una experiencia mejor.

He tenido el placer de tener dos de mis mejores estudiantes (Bárbara y Landon, madre e hijo), que finalmente seguían un taller juntos habiendo traído consigo dos amigas fotógrafas. Desde el comienzo hubo una atmósfera muy familiar.

Tengo lindos recuerdos de esta lindísima semana transcurrida en el increíble campo cubano. Después de cada día de intenso fotografiar, por la noche nos reuníamos a mirar las fotos digitales sacadas por Nancy y Sylvia.

Era conmovedor ver cómo mis consejos eran puesto en practica diariamente. Abstrusos conceptos como incorporar elementos secundarios, combinar diferentes capas dentro de una foto, captar la esencia de un momento, devenían aparentes en sus imágenes.

Con ellos compartí a mis amigos campesinos, sus vidas, la mía con la misma pasión de siempre. Vivimos unos días inolvidables y fue muy difícil irse.

De vuelta en La Habana, durante nuestras largas sesiones de edición, hablamos mucho de la importancia de ponerse filtros delante de los ojos cuando se visita un país extranjero para evitar sacar fotos banales y aburridas.

Durante el edición de los rollos de Bárbara (más de ochenta), había seleccionadas solamente dos fotos de todas aquellas sacadas en el campo. Bárbara estaba deprimida. Le di el aliento para salir afuera a las mágicas calles de La Habana para poner en practica la lección aprendida. Regresó con unas fotos lindísimas. Landon siguió profundizando su interesante búsqueda personal aquí en Cuba  (era su segundo taller en menos de un año). Nancy y Sylvia aceptaron el desafío de la fotografía callejera y tomaron fotografías a color personales y llenas de sensibilidad.

Con Bárbara ya estamos hablando del próximo taller cubano para el año que viene.

Ernesto Bazan





Olè

© Nancy Carbonaro






Olè

©Nancy Carbonaro






Olè

© Nancy Carbonaro






Olè

© Nancy Carbonaro





Olè

© Nancy Carbonaro





Olè

© Nancy Carbonaro

Estudiar fotografía en Cuba con Ernesto Bazan ha sido una experiencia que nunca olvidaré. No sabia que esperar de Cuba y de Ernesto. La única cosa que sabía era que quería cambiar mi manera de ver y aprender lo más posible de la enseñanza de Ernesto. Él me hizo entender la importancia de cuándo tus sujetos están demasiado conscientes, de como utilizar los elementos secundarios y los momentos decisivos. Su pasión por la fotografía, la enseñanza y la gente de Cuba siempre fueron una presencia constante y contagiosa.

De Cuba he aprendido que el espíritu humano vive no obstante las condiciones difíciles; que la generosidad y el amor transcendían las barreras de la pobreza y del idioma. La gentil disposición de los Cubanos ha sido un regalo para todos nosotros.

Al final del taller, logre crear un trabajo totalmente diferente de aquel con el cual había llegado. Tanto Ernesto como la gente de Cuba me han impartido con su corazón una lección que no tiene precio y desde la cual he aprendido enormemente.

Nancy Carbonaro





Olè

© Landon Pallian






Olè

© Landon Pallian






Olè

© Landon Pallian






Olè

© Landon Pallian






Olè

© Landon Pallian

Esta isla tiene un lugar especial en mi corazón, aquí donde la gente es valiente y tiene una sonrisa que no se encuentra en ningún otro lugar. Si puedes poner la política de lado y mirar dentro de los ojos encontrarás la fuerza del amor y de la esperanza. Aquí puede observar los niños sin zapatos y puloveres despertarse con un brillo en su alma mientras se preparan diariamente en su nueva aventura.

Hay magia aquí. El ojo del fotógrafo no puede descansar nunca porque la isla es siempre viva, misteriosa, con su belleza y su gente que te va a penetrar dentro de tu alma y no habrá otros recursos que regresar otra vez y otra vez más.

Landon Pallian




Olè

© Barbara Peacock






Olè

© Barbara Peacock






Olè

© Barabara Peacock






Olè

© Barbara Peacock





Olè

© Barbara Peacock





Olè

© Barbara Peacock

He logrado un sueño cuando finalmente pude seguir un taller en Cuba junto a Ernesto y mi hijo Landon. Organizamos un pequeño grupo de cuatro estudiantes: el número perfecto. Todos nos quedamos asombrados de la belleza de la tierra pero aún más de su gente generosa y de la riqueza de su espíritu.

Cada día nuestras almas se conmovían individualmente y como grupo. Nuestras risas crecían de igual medida a los desafíos que teníamos que encarar para garantizar el crecimiento del grupo y de cada uno de nosotros. Aunque el nombre del grupo Olè se dio en un momento de broma, nos hemos dedicado con seriedad y ahínco en nuestra búsqueda de crear imagines complejas.

Al final entendí que el hilo común que une todas estas imágenes es la sinceridad y la honestidad. Qué mejor cumplido para nuestro maravilloso dueño de casa y maestro Ernesto. Te agradecemos por tus regalos que son inconmensurables.

Cuba es una tierra cuya belleza es superada solamente por la humilde generosidad de su gente. Donde la gracia substituye el tiempo inmóvil. Donde encontramos la profundidad de la sinceridad y las vibraciones de la vida en cada mirada, el sueño de la esperanza en los ojos de los niños. Cuba es una tierra mística que te cambia para siempre y te guiña el ojo para que regreses.

Barbara Peacock





Olè

© Sylvia Stagg






Olè

© Sylvia Stagg






Olè

© Sylvia Stagg






Olè

© Sylvia Stagg






Olè

© Sylvia Stagg






Stray Dog

© Sylvia Stagg

Fui a Cuba atraída por mi espíritu de aventura y mi amor por la fotografía de paisaje urbano, por la gente y por los detalles de cosas simples. También estaba fascinada por la reputación de Ernesto como maestro y mentor. El año pasado había tenido la oportunidad de participar en una reunión con algunos de sus estudiantes en Nueva York y estaban tan entusiasmados con los talleres de Ernesto que sentí que yo también tenía que vivir esta experiencia. Para mi ha sido unos de los viajes que más me han llenado como persona y como fotógrafa.

Cuando regresé de Cuba, sentí como si hubiera vivido un sueño maravilloso, y desde aquél momento he vuelto a vivir aquel sueño muchas veces en mi corazón. La gente ahí es tan abierta y generosa con todo lo que tienen – café, malanga, flan. Nos daban la bienvenida en sus casas y nos trataban como viejos amigos.

Pero el impacto mayor ha sido como fotógrafa. Fue una válida experiencia en la cual sumergirse, por diez días, haciendo la edición y hablando de fotografía con buenos amigos, todos de igual manera dedicados a perfeccionar nuestro arte. Las críticas de grupo eran consistentes, estimulantes y a menudo representaban un desafió para superarse.

Para guiarnos a través de este proceso creativo estaba Ernesto, que nos conducía suavemente hacia nuevos descubrimientos e intuiciones. Estoy bastante segura de que seguiré a enriqueciendo la calidad de mi visión fotográfica para el resto de mi vida.

Sylvia Stagg



El copyright de todas las fotos que aparecen en la galería estudiantil pertenece a cada autor. Ninguna fotografía puede ser reproducida sin la autorización de cada fotógrafo.

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