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Photography by Ernesto Bazan
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14 Quebras Molas

Después de haber sobrevivido el Carnaval de Bahía, concentro todas mis energías en el taller que cerrará mis tres meses de permanencia aquí en Brasil. Lentamente los ochos estudiantes comienzan a llegar de siete países diferentes. Cinco de ellos ya estudiaron conmigo en el pasado. Geralyn, Giorgio y Romain son veteranos, compañeros de muchas aventuras. Tres de ellos están aquí por primera vez. Siempre me ha gustado la mezcla entre nuevos y viejos estudiantes. Crea generalmente grandes sinergias. ¡ Y así fue con este grupo maravilloso!
El primer día, después de la revisión de los portafolios de los nuevos estudiantes colocamos como siempre bien alta la barra.
La van Volkswagen será nuestro medio de transporte una vez más. Adoro manejarla mientras nos perdemos en el Reconcavo Bahiano, el vasto campo reminiscente de mi querida tierra guajira cubana. Llevo mis estudiantes a lugares y gente que conozco y fotografío de hace muchos años, y al mismo tiempo, continuamos explorando nuevos lugares. Descubrimos algunos parajes bellísimo como el central azucarero abandonado donde los pescadores se acampan por unos días cuando están pescando en el río. ¡Que lugar lleno de magia y misterio! Ordinario momentos poéticos se ovillan delante de nuestros ojos.
Casi inmediatamente queda claro que el nivel fotográfico del grupo será alto a pesar que algunos estudiantes están fotografiando vida cotidiana por primera vez.
Nutro un gran respecto por cada uno de ellos  por haber aceptado el desafío. Las indecisiones y los miedos iniciales se superan también gracias a el extraordinario soporte del grupo: los estudiantes con más experiencia actúan como consejeros durante las sesiones de preedición antes que se me muestren las imágenes en la fase de critica diaria.
La nobleza de su espíritu y el compañerismo de mis estudiantes son probablemente dos de las virtudes que amo más en cada uno de ellos.
Cervezas, caipirinhas, caipiroskas se deslizan fácilmente en nuestras gargantas acompañada por numerosas pizzas margarita con ajo y albaca extra que devoramos mientras participamos en interesantes debates sobre determinadas fotografías.
Los seis días en el Reconcavo pasan volando. Cada día algo mágico acontece. Fotografiamos campesinos y pescadores, un circo familiar, unos payasos sin lona, las familias de los sem terra que desde hace algunos años son dueños de su tierra. Como siempre sus adorables niños improvisan un tour por las huertas y los jardines. Nos toman de la mano y nos regalan florecitas silvestres con enormes sonrisas pintadas en sus rostros.
Unos de los momentos más memorables fue el encuentro con los dos jinetes en mar abierto. Cuando los vi desde la playa cabalgar sus caballos entre las olas sentí un irresistible gana de acercarme aunque me di cuenta que hubiera significado mojarse más arriba de la cintura arriesgando la cámara fotográfica. Tres de mis estudiantes me siguieron. ¡Que espectáculo surrealista fue poderlo fotografiar de cerca!
Regresando a Salvador continuamos con nuestro trabajo con las familias que viven en una ex-fabrica abandonada que llevo años fotografiando. Fue muy especial volverles a ver, pasar tiempo con ellos escuchando sus historias, ayudándolos con la comida y trayéndoles algunas fotos. Algunas lindas fotografías han salido de esta experiencia.
Durante el taller hicimos la edición de diferente proyectos fotográficos incluyendo lo de Giorgio y Romain sobre América Latina. En el último día después de la severa revisión de las mejores fotografías sacadas por los estudiantes, les brindé la oportunidad de ayudarme con la edición de mi trabajo panorámico cubano en blanco y negro.
Algunas maravillosas sugerencias salieron de esta conversación coral como el haber logrado quitar algunas fotografías y haberle dado más coherencia y concisión a la secuencia.
Dedicamos este taller a los tantos topes encontrados a lo largo del camino. Algunas veces casi despejamos del suelo por no haber visto algunos. G tuvo el privilegio de haber acertado el numero exacto de topes que faltaban para llegar al hotel. Se ganó unas cervezas e nos divertimos mucho aquella noche.
El grupo 14 Quebras Molas es unas de aquellas aventuras llena de brío de los BazanPhotos Workshops que junto con mis estudiantes recordaremos en los años a venir.

EB

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